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Oraciones

pora un anciano

Súplica confiada

Yo me refugio en Ti, Señor,

¡que nunca tenga que avergonzarme!

Por tu justicia, líbrame y rescátame,

inclina a mí tu oído, y sálvame.

Sé para mí una roca protectora,

Tú que decidiste venir siempre en mi ayuda,

Porque tú eres mi roca y mi fortaleza.

¡Líbrame, Dios mío, de las manos del impío,

de las garras del malvado y del violento!.

Porque tú, Señor, eres mi esperanza

y mi seguridad, desde mi juventud.

En ti me apoyé desde las entrañas de mi madre;

Desde el seno materno fuiste mi protector,

Y mi alabanza está siempre ante ti.

 

Motivos de tristeza en la vejez

Soy un motivo de estupor para muchos,

Pero tú eres mi refugio poderoso.

Mi boca proclama tu alabanza

y anuncia tu gloria todo el día.

No me rechaces en el tiempo de mi vejez,

no me abandones; porque se agotan mis fuerzas;

Mis enemigos hablan contra mí,

y los que me acechan se confabulan, diciendo:

"Dios lo tiene abandonado; persíganlo,

captúrenlo, porque nadie lo defiende".

¡Señor, no te quedes lejos de mí;

Dios mío, ven pronto a socorredme!.

  ¡Queden confundidos y humillados

los que atentan contra mi vida!

¡Queden cubiertos de oprobio y vergüenza

los que buscan mi perdición!.

 

Reiteración de la confianza en Dios

Yo, por mi parte, seguiré esperando

Y te alabaré cada vez más.

Mi boca anunciará incesantemente

tus actos de justicia y salvación,

aunque ni siquiera soy capaz de enumerarlos.

Vendré a celebrar las proezas del Señor,

Evocaré tu justicia, que es sólo tuya.

Dios mío, me instruiste desde mi juventud,

y hasta hoy he narrado tus maravillas.

  Ahora que estoy viejo y lleno de canas,

no me abandones, Dios Mío,

hasta que anuncie las proezas de tu brazo

a la generación que vendrá.

Tu justicia llega hasta el cielo, Señor:

Tú has hecho grandes cosas,

Y no hay nadie igual a ti, Dios mío.

Me hiciste pasar por muchas angustias,

Pero de nuevo me darás la vida;

me harás subir de lo hondo de la tierra,

acrecentarás mi dignidad y volverás a consolarme.

 

El gozo anticipado

Entonces yo te daré gracias con el arpa,

por tu fidelidad, Dios mío;

te cantaré con la cítara

a ti, el Santo de Israel.

  Mis labios te cantarán jubilosos,

y también mi alma, que tú redimiste.

Yo hablaré de tu justicia todo el día,

Porque quedarán confundidos y avergonzados

Los que buscaban mi perdición.

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